Mares sin olas

Colección de cuento Colibrí
Año: 2025
Edición: Primera
Portada: Adrián Balseca
Número de páginas: 162 
ISBN: 978-9907-0-0137-2

Andrés Cadena

«La tarde se había ido deshaciendo hacia la noche, que entonces no cayó, como suele decirse, sino que fue exprimiéndose de forma horizontal, proveniente de los costados del mundo y un poco también desde cada elemento y cuerpo, en un paulatino derramarse que estiraba la duración de la jornada. Todos nos perdíamos en esa plenitud que se esparcía, guiados por la música que tocaba el Alex y que lograba, en ondas expansivas, emborronar las fronteras de las cosas y de las sensaciones, y todo se fundía con todo, en esa ilusión solamente accesible cuando experimentamos la inmediación narcótica de la felicidad

SOBRE EL LIBRO

Los diez relatos que conforman «Mares sin olas» se mueven en la frontera entre la narración breve, el diario íntimo y la divagación ensayística. La voz narrativa oscila entre la confesión personal y el registro literario, con referencias a autores como Clarice Lispector, Blanchot, Cesare Pavese, Natalia Ginzburg y Margo Glantz. Estos encuentros revelan la voluntad del autor de pensar la literatura desde lo vivido: escribir como un acto de amor, memoria y escucha. En conjunto, el libro propone una lectura fragmentaria, pero unificada por el tono: melancólico, reflexivo, a veces ligero, a veces doloroso. A la vez, esta obra es un homenaje a la amistad. Ese vínculo muchas veces irrenunciable.



© Florencia Luna

Andrés Cadena  

Ecuador, Quito, 1983

Ha publicado los libros de cuento: Fuerzas ficticias (2013), Altanoche (2016), Camino errado (2021), Biopic (2022) y El final literal de todo (2025). Por ellos, ha recibido el Premio del Gobierno Provincial de Pichincha, el Premio Joaquín Gallegos Lara (del Municipio de Quito) y el Premio Miguel Donoso Pareja (de la FIL de Guayaquil). La Universidad Andina Simón Bolívar publicó su tesis de maestría Vaciar el decir: hacia una poética de Mario Levrero (2019). Trabaja en La Caracola Editores.

«Las páginas de Mares sin olas están atravesadas por el duelo. Una bella melancolía se desprende de las imágenes y los escenarios memorables que nos invita a contemplar: en medio de los objetos de alguien que acaba de morir, resplandece su modo de estar en el mundo, y escribir se vuelve la manera de prolongar una conversación con esa vida. Cierto cuidado amoroso tienen entonces las palabras en este libro: para que lo que se ha ido persevere y viva; para que el lenguaje —como la posibilidad de las formas— no traicione el efecto que sigue teniendo lo perdido en nosotros; para poder hacernos cargo de su luminoso recuerd»

 
Gabriela Ponce Padilla

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